¡Empezamos las Vacaciones Solidarias Internacionales 2017! | Voluntarios Telefónica

¡Empezamos las Vacaciones Solidarias Internacionales 2017!

19 de Junio de 2017

El 3 de julio se iniciaron los primeros proyectos que componen Vacaciones Solidarias Internacionales, una iniciativa que en 2017 cumple su duodécima edición y que tiene como objetivo dar apoyo a quienes más lo necesitan en los diferentes países en los que opera Telefónica.

En concreto, los voluntarios de Telefónica ya han desarrollando su labor solidaria en Ancash (Perú) y Rama Cay (Nicaragua). Todo lo que han vivido nuestros compañeros que han estado en Nicaragua puedes conocerlo desde aquí. Y puedes ver las mejores imágenes, las historias y los testimonios de los participantes en los proyectos en nuestro Facebook. Además, Carmen Valencia, una de las voluntarias que han participado en el proyecto desarrollado en Anscash, está compartiendo su experiencia en un blog. ¡No te lo pierdas!

Empezamos en Chiclayo (Perú), donde nuestros voluntarios van a desarrollar labores de capacitación digital de los docentes de la escuela Molino del Carmen.

A continuación os presentamos las mejores historias de Vacaciones Solidarias Internacionales en nuestro Diario de Viaje.

14 de julio de 2017. Nuestras Vacaciones Solidarias en Nicaragua

Cada voluntario salió de su país sin saber con certeza lo que encontraría. El viaje de 10, 15 o 20 horas no disminuyó la expectativa de ser útil y poder cambiar un poco la vida de alguien.

En Managua estábamos curiosos por conocer Bluefield. Nos encontramos en el aeropuerto y la sintonía entre todos fue instantánea, estábamos conociendo personas que pasarían juntos dos semanas con un objetivo de mejorar algo.

Al llegar a Bluefield entendemos un poco lo que nos encontraremos por delante. Una ciudad extremadamente simple, donde no hay medio de transporte público, la mayoría de las casas son de maderas y no muy conservadas. La mayor parte del movimiento económico depende de las cosas que llegan por el mar.

Y es por el mar que encontramos nuestro principal destino: Rama Cay.

Cerca de la entrada de la Isla encontramos el Instituto Clemente Beill. Desafortunadamente en una situación muy lamentable, con ventanas rotas, tejado, chapas rotas, paredes sucias. En fin, mucho más precarios que las fotos que nos mandaron.

El primer día conocemos una parte de la isla, profesores y algunos niños.

En la isla viven 150 familias sin ninguna condición de saneamiento básico. Las casas de madera están compuestas por una sala, una habitación y una cocina. El cuarto de baño está en el exterior. Desafortunadamente no hay muchos muebles, además de hamacas para dormir y algunos bancos. Algunas casas tienen un congelador antiguo.

Los profesores que participan en la educación por la App son simpáticos, pero tienen miedo de moverse con la tecnología. Nuestra generación ya no recuerda cómo es vivir sin internet ni diversos dispositivos. Pero esos profesores viven así. No saben las posibilidades que existen en el mundo. Están atrapados en su isla.

Los niños no usan tabletas. Se juega con tapas de potes, pedazos de maneras o en un parque que la mayor parte del tiempo está lleno de agua, pues llueve mucho en esta época del año.

Mientras que algunos son más atrevidos y quieren conocer quiénes son aquellas personas uniformadas en su isla, lo que cargan en sus bolsos, qué materiales mueven para cambiar su escuela, otros se sienten avergonzados y apenas nos espían de lejos.

Además, aprovechamos para realizar el levantamiento de materiales necesarios para la reforma. Podemos percibir cuánto somos ricos en nuestro país. Podemos elegir nuestras comidas, la educación de nuestros hijos, nuestras ropas. Esas personas tampoco tienen esta posibilidad.

Al día siguiente, tomamos el desayuno con el "famoso" gallo pinto, queso, huevos revueltos, tostadas, mantequilla y café. Este fue otro descubrimiento, pues algunos le gustaron y otro no apreciaron tanto el arroz con la harina y la leche de coco.

Salimos temprano para trabajar y estábamos ansiosos por ponernos manos a la obra. Para iniciar la transformación visual colocamos una música animada para dar el ritmo del trabajo

Comimos cerca de la iglesia y volvemos al trabajo para que, antes de que caiga la lluvia, podamos terminar las actividades del día y regresar en la lancha. A la espera de volver al hotel, cenar y recomponer para el próximo día.

Nos estamos transformando diariamente ... incluso nosotros.

Así son las Vacaciones Solidarias de los Voluntarios Telefónica

Para los participantes, es una magnífica experiencia de trabajo en equipo con compañeros de Telefónica de otros países, desarrollando actividades de cooperación al desarrollo, enseñanza y mejora de infraestructuras en entornos degradados.

En 2017 van a ser 145 voluntarios de Telefónica de 21 países los que participen en 9 proyectos, que tendrán lugar en Brasil, Chile, Colombia, México, Perú (donde se desarrollarán tres), Nicaragua y Uruguay.  En total, se beneficiarán más de 1300 personas, en su mayoría niños de zonas deprimidas y personas con discapacidad, sin olvidar a los profesores, que recibirán diferentes actividades formativas, y los miembros de las comunidades en las que se desarrollan.

Todos los proyectos aúnan actividades de rehabilitación y acondicionamiento de los centros en los que vamos a trabajar con tareas educativas, prestando especial atención a la formación en el uso de las nuevas tecnologías, uno de los ámbitos en los que los empleados de Telefónica más pueden aportar y cuyo conocimiento resulta imprescindible para mejorar, a través de la educación, las condiciones de vida de estas personas, que en su mayoría viven en entornos de gran pobreza.

Además, no nos olvidamos de los desastres naturales que han sufrido algunos de estos países, como los incendios forestales que asolaron recientemente Chile, realizando labores de reconstrucción en una escuela de la Municipalidad de Hualqui.

 

 

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